Antropía CanariaLa ciencia social de las islas: la antropología en Canarias, sus obras y el ANTUR

Patrimonio industrial: definición y ejemplos

Patrimonio industrial

El patrimonio industrial es el conjunto de bienes materiales e inmateriales que quedan de las actividades fabriles y extractivas de una comunidad: sus minas, hornos, fábricas, talleres, estaciones, vías férreas, puentes, viviendas de operarios, planos, fotografías, archivos y memoria oral. Es un tipo de patrimonio cultural que estudian la historia técnica, la arquitectura, el derecho y la antropología social, y que España ha protegido desde 1981, cuando el Gobierno español aprobó la primera ley de protección del patrimonio histórico. El programa ANTUR, de la asociación canaria de antropología, aplica esa definición al caso local: trata el patrimonio industrial y minero canario como un recurso cultural y turístico, y lo estudia como patrimonio cultural en dibujos, en fotografías, en archivos y en la memoria de sus comunidades.

Rueda de piedra de un antiguo molino de viento, con la ladera del barranco al fondo en luz suave.

El concepto de patrimonio industrial no es una moda reciente. En 1973 el consejo de Europa aprobó la Carta europea del patrimonio arquitectónico, el primer texto que reconoció los edificios de trabajo como dignos de protección. En 1981 España publicó la Ley 16/1985, del Patrimonio Histórico Español, que amplió el objeto de protección a las fábricas, las minas, los puertos y las infraestructuras técnicas. En 1998 la primera reunión del Comité del Patrimonio Industrial Mundial, celebrada en Sheffield, fijó el alcance de la disciplina a escala global, y en 2003 la Carta del Patrimonio Industrial de Troyes completó la definición. Desde entonces, el patrimonio industrial de asturias, de galicia, de andalucia o de canarias se inventaria, se protege y se reutiliza con criterios comunes en toda europa.

Qué es el patrimonio industrial y por qué interesa

La definicion completa del patrimonio industrial abarca 4 grandes grupos de bienes. El primero es el edificio de trabajo: la fábrica, la mina, el horno, el taller, el muelle. El segundo es la infraestructura de transporte y energía: la vía férrea, el teleférico, la presa, la línea eléctrica. El tercero es el espacio de vida de la gente: las minas, las aldeas obreras, los cuarteles de mineros. El cuarto es el patrimonio inmaterial: los planos, los libros de acta, las fotografías, los testimonios orales. Cada uno de estos grupos se documenta con un método distinto y se protege con una norma distinta, aunque forman una sola red de sentido.

Qué estudia la antropología social del patrimonio

La antropología social estudia el patrimonio industrial como patrimonio vivo. No se limita a medir la altura de un horno ni a fechar una fachada: reconstruye cómo la gente organizaba su jornada, cómo se dividía el trabajo, cómo se heredaba el saber, qué celebraban y qué temían. En una mina de asturias, por ejemplo, el antropólogo no solo describe el pozo: describe la comunidad que lo abría cada mañana, la lengua que usaba, las fiestas que celebraba en el santo del oficio, las disputas que resolvía en la puerta del pozo. Por eso el patrimonio industrial es también patrimonio cultural mexicano en su vertiente social, y en canarias lo estudia la asociación como un objeto de investigación propio.

Patrimonio arquitectónico y patrimonio de memoria

El patrimonio industrial arquitectónico es la parte visible: la nave, el pabellón, el mástil de la chimenea, la fachada de ladrillo visto. Pero el patrimonio de memoria es la parte invisible: el nombre del operario, el salario, la hora de entrada, la canción que cantaba al turno. Los 2 planos son inseparables. Un edificio sin memoria es un cascarón, y una memoria sin edificio es una historia que no puede visitarse. La reutilización exitosa de una fábrica exige conservar los 2 planos a la vez.

Dónde se protege: España, América y el mundo

El patrimonio industrial se protege en 3 niveles: la norma estatal, el inventario autonómico y la declaración internacional. Cada nivel tiene su propia lógica y su propio calendario. En España, la Ley 16/1985 es la norma de referencia, y cada comunidad autónoma tiene además sus propios inventarios y sus propias declaraciones de bien de interés cultural. En América Latina, el proceso es más reciente y más desigual, pero ha producido resultados notables en méxico, argentina, colombia, chile, perú y venezuela. En el mundo, el comité del patrimonio industrial mundial mantiene 2 listas de sitios recomendados que ya superan los 100 bienes en 25 países.

Europa: la madurez de la disciplina

Europa es la región donde la disciplina más se ha consolidado. La Carta de Troyes de 2003 y el comité de Sheffield de 1998 fijaron los criterios, y desde entonces los países han inventariado sus bienes con criterios comunes. En España, las comunidades de asturias, galicia, andalucía, cataluña y el país vasco concentran la mayor parte de los bienes declarados. En Francia, Alemania, Reino Unido y Bélgica, las reutilizaciones de fábricas y minas son un sector económico propio, con museos, centros de interpretación, hoteles y espacios culturales.

América Latina: un patrimonio en construcción

En América Latina, el patrimonio industrial se protege desde hace 4 décadas, con resultados desiguales. En méxico, el patrimonio industrial del porfiriato incluye las fábricas de cerveza, los ferrocarriles y las minas del norte, y varias se han reconvertido en museos y espacios culturales. En argentina, las fábricas textiles de cordoba y los astilleros de la platense son casos emblemáticos. En colombia, los molinos de café de antioquia y las minas de carbón de cundinamarca forman parte del inventario nacional. En chile, las salitreras de la región de atacama son el caso más estudiado. En perú, las minas de Potosí, las fábricas de textiles de arequipa y los puertos de callao componen el objeto de estudio. En venezuela, las fábricas de papel y las minas de bauxita de guayana son los principales bienes declarados.

Ejemplos: minas, fábricas y puertos

El patrimonio industrial se entiende mejor por ejemplos concretos. En España, las minas de asturias, las fábricas de galicia y los puertos de andalucia son los casos más documentados. En América Latina, las minas de carbón de cundinamarca, las fábricas textiles de cordoba y las salitreras de atacama son los referentes. En el mundo, las minas de carbón de sellffield, las fábricas de automoción de detroit y los puertos de rotterdam completan el mapa. Cada uno de estos casos responde a una pregunta distinta: qué se extraía, cómo se producía, quién trabajaba, qué quedó.

Minas: el ejemplo de asturias y de Potosí

Las minas de asturias, en el norte de España, son el ejemplo más completo de patrimonio minero industrial europeo. Las minas de carbón de la cuenca del nalon y del caudal abrieron en el siglo 19 y cerraron en el siglo 20, y varias se han reconvertido en museos y centros de interpretación. La mina de arnoldo, en la cuenca del caudal, es un caso de reutilización integral: el pozo, la máquina de vapor, los vagones y el comedor de obreros se conservan y se visitan. En Potosí, en Bolivia, la mina de Potosí fue durante 300 años la mayor fuente de plata del mundo, y hoy es un sitio declarado que conserva la estructura del pozo y la memoria de los mitayos.

Fábricas: del textil al metal

Las fábricas textiles son el caso más numeroso del patrimonio industrial europeo. En galicia, las fábricas de tabaco y de textil de a coruña y de vigo son los casos más documentados. En cordoba, las fábricas textiles de la ribera del río son el caso más emblemático de argentina. En detroit, las fábricas de automoción de ford, de general motors y de chrysler son el ejemplo del paso de la producción a la memoria. La reutilización de una fábrica exige conservar la estructura, la maquinaria y la memoria, y los 3 planos se documentan con métodos distintos.

Puertos, ferrocarriles y energía

El patrimonio industrial no se limita a las minas y a las fábricas. Los puertos, los ferrocarriles y las instalaciones de energía forman parte del mismo conjunto. En andalucia, los puertos de cádiz y de algeciras conservan las dársenas del siglo 19. En el norte de España, las vías férreas de asturias y de galicia conservan los túneles, los puentes y las estaciones del ferrocarril minero. En canarias, las presas y las líneas eléctricas de la red insular son el ejemplo del patrimonio energético, y ANTUR las documenta como parte del patrimonio industrial y minero de las islas.

El programa ANTUR: patrimonio como recurso turístico

El programa ANTUR, de la asociación canaria de antropología, aplica el concepto de patrimonio industrial al turismo cultural canario. No se trata de musealizar una mina o de poner una placa en una fábrica: se trata de estudiar el patrimonio como recurso, de documentarlo con rigor, de interpretarlo para el visitante y de integrarlo en la oferta cultural de las islas. ANTUR trabaja en 3 frentes: la investigación, la difusión y la gestión. En la investigación, documenta los bienes con fichas técnicas, planos, fotografías y entrevistas. En la difusión, produce materiales de interpretación, rutas y contenidos para el visitante. En la gestión, colabora con los ayuntamientos y con los propietarios para diseñar usos compatibles con la conservación.

Por qué el patrimonio industrial interesa al turismo

El patrimonio industrial interesa al turismo porque ofrece una experiencia distinta de la del turismo de sol y playa. El visitante que sube a una mina, que recorre una fábrica o que camina por una aldea de mineros no busca el descanso: busca comprender cómo se ha construido el paisaje que pisa. El turismo de patrimonio industrial es un turismo de conocimiento, y su oferta crece en todas las regiones del mundo. En canarias, donde el turismo de sol y playa domina la oferta, el patrimonio industrial es una alternativa con sentido, porque las islas tienen minas, fábricas, puertos y ferrocarriles que merecen ser conocidos.

La lengua y el dibujo como patrimonio

El patrimonio industrial no se agota en el edificio. La lengua que usaba la gente de la mina, el dibujo que un operario hacía de la máquina, la canción que cantaba al turno, son patrimonio cultural en el mismo sentido que el pozo o la nave. En canarias, la lengua de las minas de la gomera y de la palma, el dibujo de las fábricas de la orotava y de la laguna, son objeto de estudio de la asociación como parte del patrimonio industrial y minero local. Conservar la lengua y el dibujo es conservar la memoria de la comunidad que hizo el patrimonio, y esa memoria es la que el visitante viene a conocer.

Cómo se protege y se reutiliza

El patrimonio industrial se protege con 3 instrumentos: la declaración, el inventario y el plan de gestión. La declaración es el acto jurídico que protege el bien y limita su transformación. El inventario es el documento que describe el bien con datos técnicos, fotografías y planos. El plan de gestión es el documento que fija las condiciones de uso del bien y las inversiones que exige su conservación. Los 3 instrumentos se combinan en cada caso, y su aplicación depende de la comunidad autónoma y del ayuntamiento. En España, la declaración de bien de interés cultural es la herramienta principal, y en América Latina cada país tiene su propio instrumento, aunque la lógica es la misma: describir, proteger y dar uso.

La reutilización del patrimonio industrial es la forma más eficaz de conservación, porque un edificio con uso se conserva mejor que un edificio vacío. La reutilización puede ser cultural, como un museo o un centro de arte, económica, como un taller o una empresa, o residencial, como una vivienda. En España, las reutilizaciones más exitosas son las que conservan la estructura y la maquinaria originales, y las que integran la memoria del bien en la experiencia del visitante. En América Latina, las reutilizaciones más recientes son las que combinan el museo con el espacio cultural y el espacio productivo, y las que involucran a la comunidad local en la gestión.

El patrimonio industrial es, en definitiva, la memoria material de una forma de producir y de vivir. Lo que era una mina, una fábrica o un puerto en el siglo 19 o en el siglo 20, es hoy un lugar donde se estudia, se visita y se cuenta la historia de la gente que lo hizo. La antropología social canaria, a través de la asociación y del programa ANTUR, trabaja para que esa memoria se conserve, se entienda y se convierta en recurso cultural y turístico de las islas.

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