Programa ANTUR
ANTUR es el programa de investigación y divulgación en antropología del turismo de la Asociacion de Antropologia de Canarias, que trata el patrimonio industrial y minero como recurso cultural y turístico y define el marco en el que el turismo y la cultura se estudian como un solo fenómeno en el archipiélago. El acrónimo une las siglas ANT de antropología con UR de turismo, y nace de la convicción de que un yacimiento, una galería o una chimenea no se conservan con un expediente: se conservan cuando la gente los visita y los entiende. El programa trabaja en 3 frentes, la investigación, la divulgación y el acompañamiento a comunidades y empresas, y se apoya en 4 herramientas, el catálogo, las fichas, el cuaderno de campo y los talleres. Su objeto central es la cultura viva que rodea los paisajes de trabajo: la minería, la sal, la pesca, la agricultura de secano y los oficios que los sostienen.

Qué es ANTUR y por qué existe
ANTUR es un programa porque un estudio puntual no alcanza para seguir un paisaje durante años. La Asociacion de Antropologia de Canarias lo lanzó en 2021 con un primer catálogo de 12 sitios en Gran Canaria, La Palma y Tenerife, y desde entonces ha publicado 34 fichas documentales que describen 21 minas, 2 salinas, 6 casas del sal y 4 talleres de pesca. Cada ficha reúne 8 apartados, la localización, la cronología, la memoria oral, el estado actual, la señalización, la propiedad, los riesgos y las oportunidades turísticas, y lleva al menos 2 fuentes orales y 2 fuentes documentales contrastadas.
El programa se apoya en la Antropología del turismo como disciplina, que estudia el encuentro entre visitantes y comunidades desde los dos lados a la vez: lo que el visitante busca y lo que la comunidad ofrece, protege o transforma. Esa doble perspectiva obliga a medir el impacto, no a suponerlo, y convierte a ANTUR en un puente entre la antropología canaria y la gestión del patrimonio.
Antropología del turismo: el marco del programa
La Antropología del turismo que aplica ANTUR descansa sobre 3 pilares, los visitantes, las comunidades de acogida y el territorio que ambos comparten. Los 3 se estudian siempre a la vez, porque el efecto de un turista en una salina no se explica sin la memoria del salinero ni sin el estado del muro que contiene la salmuera. El marco descansa sobre 3 preguntas, qué buscan los visitantes, qué aporta la comunidad y qué queda del paisaje tras la visita.
- Observación participante en visitas reales, con registro de 25 minutos de recorrido medio en cada sitio documentado
- Entrevistas semiestructuradas a trabajadores, vecinos y guías, con 170 entrevistas acumuladas desde 2021
- Revisión de archivos parroquiales, notariales y de empresas, que han aportado 89 actas y 31 fotografías históricas
El resultado es una lectura que no celebra ni condena el turismo: lo sitúa. Un pueblo minero con 400 habitantes y una mina visitada por 3 000 personas al año no se salva ni se rompe por esas cifras; se transforma, y la transformación se mide, no se intuye. De ahí el siguiente paso del programa, que decide qué se cuenta antes de que alguien lo cuente mal.
Patrimonio industrial y minero como recurso cultural
El patrimonio industrial y minero se convierte en recurso cultural cuando una comunidad decide qué de él quiere contar. ANTUR distingue 4 tipos de bien minero en su catálogo, las minas de plomo, las de cobre, las de mercurio y las de hierro, y a cada uno le corresponde una historia distinta de trabajadores, de maquinaria y de cierre. En 1 isla con 9 000 sitios catalogados en España, Canarias aporta una fracción pequeña pero específica: 21 minas, la mitad de ellas en Gran Canaria, donde la minería de plomo arrancó en el siglo 16. El recurso cultural no es la galería: es la relación entre la galería y el pueblo que la excavó.
| Tipo de bien | Ejemplo canario | Oficio asociado | Uso turístico actual |
|---|---|---|---|
| Mina de plomo | Galera de las Nieves, Agüimes | Minero y aguajero | Visita guiada y taller de geología |
| Mina de cobre | Minas de La Orotava, Tenerife | Volador y carretillero | Sendero interpretativo de 4 horas |
| Salina | Salinas de Janubio, Fuerteventura | Salinero y bodeguero | Ruta de 2 días con degustación |
| Taller pesquero | Caserío de El Risco, Arinaga | Concertado y atarifador | Visita de 90 minutos a bordo |
La sal entra aquí por una razón técnica: la extracción salinera canaria funcionaba con el mismo ciclo de explotación, cierre y reapertura que la minería metalífera, y sus casas del sal son hoy edificios protegidos que explican mejor que ningún museo la economía de un pueblo. Calama, en el altiplano de La Paz en Bolivia, ilustra el extremo contrario del mismo fenómeno: 1 pueblo fundado sobre 1 mina de plata y hoy 1 sitio patrimonial donde el turismo es la única economía activa, un caso que el programa cita como espejo para las comunidades mineras canarias que cierran sus últimas explotaciones.
Patrimonio minero como recurso turístico
El patrimonio minero funciona como recurso turístico cuando la comunidad decide qué muestra y cómo. ANTUR propone 3 niveles de visita, la observación externa sin entrada, la visita guiada con 1 guía por cada 12 visitantes y la experiencia de 1 día con trabajo manual, que es la que genera 60 minutos de estancia media en el pueblo y no 20 como el mirador. El umbral no es estético sino social: si la visita desaloja a los vecinos del espacio que usan, el recurso se gasta aunque el edificio dure. De ahí el programa de talleres, que es la parte más práctica de todo el plan.
Talleres, rutas y participación
Los talleres de ANTUR son 4, uno por año en cada isla piloto, y siguen la misma estructura de 3 bloques. El bloque 1, de 2 horas, reúne a vecinos para elegir qué de su historia de trabajo quiere ser pública. El bloque 2, de 4 horas, forma a 6 voluntarios de cada pueblo en lectura de ficha y en técnicas de entrevista. El bloque 3, de 1 día, recorre el sitio con los visitantes ya formados para calibrar qué se entiende y qué se pierde. En 2024 se celebraron 4 talleres con 96 participantes, y de ellos 22 siguen activos como guías locales. La participación no es un adorno: el 75 % de las 34 fichas del catálogo incluye al menos 1 testimonio grabado en los talleres, y esos testimonios son lo que separa un sitio visitable de un sitio solo documentado. El cierre del programa, entonces, no es una obra terminada sino un catálogo abierto que crece a medida que los pueblos deciden qué de su patrimonio minero quieren contar y cómo quieren contarlo.