Antropía CanariaLa ciencia social de las islas: la antropología en Canarias, sus obras y el ANTUR

Antropología del turismo

La antropología del turismo es una rama de la antropología aplicada que estudia, con los métodos de la antropología social y cultural, cómo las sociedades receptoras transforman sus prácticas, sus identidades y sus bienes materiales cuando el flujo de visitantes reorganiza su vida cotidiana. En las Islas Canarias ese campo de estudio se concentra en un programa de investigación y divulgación llamado ANTUR, que la Asociación Canaria de Antropología Social impulsa desde 2011 como respuesta a un problema concreto del archipiélago: un turismo masivo que, durante décadas, trató el patrimonio minero e industrial canario como paisaje residual, cuando ese mismo patrimonio constituye el 30% del inventario de yacimientos documentados en la red insular de patrimonio industrial. ANTUR invierte la lógica: el carbón de Tindaya, la sal de Gran Canaria, el azogue de Tenerife y los hornos de cal de Fuerteventura no son restos de una economía obsoleta, son recursos culturales y turísticos que la antropología del turismo sabe leer, valorar y poner en circulación sin despojarlos de su contexto.

Costa de arena dorada en una isla canaria, con las olas rompiendo y el cielo nublado de la manana.

Para situar el problema, conviene recordar que la ciencia social de las islas creció al amparo de la historia y de la filología, y tardó décadas en incorporar la observación participante y la etnografía de campo como herramientas propias. La antropología social canaria se consolidó como disciplina en la segunda mitad del siglo XX, con los primeros equipos de trabajo de la Universidad de La Laguna y de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y desde entonces ha documentado el mundo naciente canario, las comunidades de pastores del interior, las cooperativas pesqueras del norte y, más recientemente, los enclaves mineros del sur de Lanzarote y del oeste de Tenerife. Esa trayectoria es la que ANTUR hereda y aplica al turismo.

Qué estudia la antropología del turismo y por qué el turismo es su objeto

El objeto de la antropología del turismo es la relación entre el visitante y la comunidad que lo recibe, y no el visitante como cliente ni la comunidad como proveedor. El turismo genera 7 de cada 10 puestos de trabajo en el sector servicios de las islas, una cifra que ninguna otra industria canaria alcanza, y esa dependencia económica convierte cada cambio en las preferencias del viajero en una presión sobre la vida local. El antropólogo del turismo observa esa presión con la misma distancia analítica con la que un antropólogo económico observa un mercado: registra quién se beneficia, quién queda fuera, qué rituales se adaptan y cuáles desaparecen. En la práctica, la antropología aplicada al turismo en Canarias se centra en 3 fenómenos recurrentes: la folklorización de las fiestas tradicionales, la turistificación de los cascos históricos de Gáldar, Arrecife y Teguise, y la conversión de antiguas infraestructuras mineras en miradores fotográficos que no explican su origen.

La relación entre la antropología social y el turismo en el contexto canario

La relación entre la antropología y el turismo en Canarias es más antigua de lo que la literatura especializada suele reconocer. Los primeros estudios sobre el impacto de la aviación regular en las comunidades del sur de Gran Canaria y de Lanzarote se publicaron en la década de 1970, cuando los investigadores de la Universidad de La Laguna ya registraban la sustitución de los oficios agrícolas por la temporada de verano y la reconfiguración de los patrones de parentesco alrededor del alojamiento turístico. Pierre Bourdieu aportó la herramienta conceptual para entender ese desplazamiento: el concepto de capital simbólico explica por qué una cueva de pastores con 500 años de uso acumula un valor cultural que un complejo hotelero de 3 estrellas no alcanza, y por qué el mercado turístico tiende a sobrevalorar la segunda forma y a infravalorar la primera. Stuart Plattner, por su parte, situó la economía como un sistema de relaciones sociales antes que como una serie de transacciones, y desde esa perspectiva la venta de un tour por la mina de Tindaya no es solo una transacción económica, es un acto de clasificación cultural que decide qué historia se cuenta y qué historia se omite. ANTUR trabaja con esas 2 miradas a la vez: la del capital simbólico y la de la economía como relación social.

ANTUR como programa: patrimonio industrial y minero como recurso cultural y turístico

ANTUR convierte el patrimonio industrial y minero canario en recurso cultural y turístico mediante 4 líneas de trabajo que la asociación ejecuta de forma conjunta. La primera es la documentación etnográfica: levantamientos de campo, entrevistas semiestructuradas con los últimos trabajadores de las minas de carbón, los salineros y los hornos de cal, y la catalogación de las herramientas y los topónimos que esas comunidades han dejado. La segunda es la mediación: talleres en los que los descendientes de las comunidades mineras y salineras deciden qué quieren mostrar, cómo lo quieren mostrar y qué no quieren mostrar, de modo que la narración del recurso turístico no la dicte la cadena hotelera. La tercera es la formación: cursos de 40 horas para guías de turismo, gestores de museos locales y docentes de educación secundaria, centrados en la lectura antropológica del paisaje minero. La cuarta es la edición: la publicación de monografías y guías de campo que ANTUR distribuye en formato pdf gratuito a través de la web de la asociación, con el objetivo de que el conocimiento antropológico llegue al visitante antes de que pise el yacimiento.

El patrimonio industrial y minero canario como materia de estudio

El patrimonio que ANTUR trata como recurso cultural y turístico se reparte por las 7 islas y abarca 3 grandes ciclos productivos. El ciclo del carbón, activo entre 1890 y 1975 en el sur de Lanzarote, el norte de Gran Canaria y el oeste de Tenerife, dejó más de 200 galerías, hornos y asentamientos de trabajadores, de los cuales el conjunto de Tindaya es el mejor documentado con 14 galerías excavadas a mano a lo largo de 3 generaciones. El ciclo de la sal, que se extiende desde la Edad Media hasta la industrialización del siglo XX en las salinas de Arinaga, El Hierro y Gran Canaria, produjo una red de 12 salinas de las que 4 siguen en activo parcial y se usan como recursos turísticos con explicación antropológica. El ciclo del azogue y de la cal, centrado en el norte de Tenerife y el sur de Fuerteventura, dejó 30 hornos de cal documentados y una tradición artesanal que la antropología del turismo puede reconstruir a partir de la memoria oral de 27 informantes mayores de 80 años que aún viven en esas comarcas. La tabla siguiente resume los 3 ciclos y su estado actual como recursos.

Ciclo productivoIslas principalesYacimientos documentadosUso turístico actual
CarbónLanzarote, Gran Canaria, TenerifeMás de 200 galerías y hornosVisitas guiadas, rutas senderistas, museos locales
SalGran Canaria, El Hierro, Fuerteventura12 salinas, 4 en activoTalleres de evaporación, degustación, documentación audiovisual
Azogue y calTenerife, Fuerteventura30 hornos de calInterpretación in situ, memoria oral, señalética antropológica

La diferencia entre un yacimiento minero tratado como atracción y un yacimiento minero tratado como recurso cultural es la presencia o ausencia de la capa antropológica: el dato sobre la profundidad de la galería, la temperatura del aire a 200 metros, el nombre del peón que excavó ese tramo y la fiesta que la comunidad celebraba cuando se encontraba una veta nueva. ANTUR sostiene que sin esa capa el recurso se agota en 2 visitas, y con ella se mantiene vivo durante 3 generaciones de visitantes.

La memoria oral como fuente primaria

La memoria oral es la fuente que sostiene la mayor parte del trabajo de ANTUR sobre el patrimonio minero, porque la documentación escrita de las minas canarias es escasa: las empresas carboníferas de la primera mitad del siglo XX apenas registraron datos sociales sobre sus trabajadores, y el archivo público conserva en su mayoría expedientes administrativos y no vidas. Desde 2015 el equipo de la asociación ha grabado 112 entrevistas en las 7 islas, con una duración media de 90 minutos cada una, y esas grabaciones constituyen el archivo sonoro de ANTUR. La transcripción de 40 de esas entrevistas está disponible en pdf en la web de la asociación, y el resto se encuentra en proceso de transcrito con la colaboración de estudiantes de antropología de la Universidad de La Laguna y de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Publicaciones y acceso abierto a la documentación de ANTUR

La obra publicada de la asociación que sustenta ANTUR se organiza en 2 series: monografías temáticas y guías de campo. Las monografías abordan un ciclo productivo o una comunidad concreta, como la monografía de 180 páginas sobre los salineros de Arinaga publicada en 2019 o la dedicada a los hornos de azogue del norte de Tenerife publicada en 2022, y se distribuyen en formato pdf gratuito porque la asociación entiende que la accesión abierta es una obligación del conocimiento antropológico cuando se trata de comunidades que ya no existen. Las guías de campo, de entre 20 y 40 páginas, están pensadas para el guía del centro de interpretación o para el visitante que quiere entender el yacimiento que tiene delante, y llevan impreso el código de la ruta y las coordenadas GPS de cada punto de interés. Desde 2018 todas las publicaciones de ANTUR se pueden descargar sin registro en la sección de materiales de la web de la asociación, y la serie completa suma 9 títulos con una tirada digital acumulada de 23 000 descargas.

La antropología del turismo no es una etiqueta que se pega encima del patrimonio minero, es una manera de mirarlo que cambia lo que el visitante ve, lo que el guía cuenta y lo que la comunidad decide preservar. ANTUR es el programa canario que aplica esa manera de mirar con rigor de campo y con la convicción de que un yacimiento de carbón con su historia contada por sus descendientes vale más, como recurso turístico y como bien cultural, que el mismo yacimiento con un cartel explicativo genérico.